
Como podría decirse del viento
Publicado por Ediciones Kabhalah-Disámara en San Nicolás. El poemario está estructurado en tres partes («Mejillas de laurel robado», «Cercos de niebla» y «La textura del río») y transita por los devaneos del amor y los hijos, culminando con sentidos homenajes a Jorge Luis Borges, Olga Orozco y a los abuelos del autor.
CONOZCO LA SALIDA, GEORGIE
Hay que desarmar la biblioteca del siglo
y pensar dos minutos en Babilonia.
Enseguida borrar los pasos de Chiclana,
de Nicanor Paredes, de Servando Cardoso
y poner luz en la garganta de Quiroga.
Con la memoria de Funes recuperar los caballos
que denotan al atardecer una fuga perpetua.
Celebrar en Ulises el amor prodigioso,
como si la máscara del amor nos condenara.
Sentir el hambre de la llanura en Acevedo
y los labios de Emma Zunz, vengativos.
Imaginar a Caín lejos de Abel, sin golpes.
Que Dios retorne como pájaro de sombra,
lloviendo secretamente varias lunas
en el gastado camino de los muertos.
Música, fuego y leones para inventar el vino
cerca de Heráclito, de Spinoza, de Whitman,
de Stevenson, de Poe, de Kipling.
A través del aleph espiar al unicornio herido.
Todavía jugar en Islandia con el mar de ceniza.
Conozco la salida, Georgie:
Mañana volaré a Ginebra.
“Dueño de una exquisita y particular forma de decir, que se hace canción con el mineral, con el amor, con el fuego, el vino y la tristeza; es como un viento de recuerdo que nos inquieta el alma.”